¿Viviendo por gracia o por obras?

| January 19, 2017 | Reply

Vivir por gracia es tener la plena conciencia, de que somos amados y aceptados por Dios únicamente a través del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo, teniendo la plena convicción de que no hay ninguna obra que podamos realizar para ganar el favor del Creador, toda vez que su santidad demanda más que cualquier esfuerzo imperfecto del débil humano, y bajo este principio es necesario que la salvación sea concedida de manera soberana, a un ser completamente impotente e incapaz de salvarse a sí mismo.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios 2:8-9

Sin embargo, es posible que este concepto nos haga entender la gracia soberana de Dios de una forma incorrecta, al punto de verlo como una posibilidad para dejar de perseverar en la santidad, o responder así mismo aplicando una doctrina de salvación por obras.

En Romanos 5:1-2 nos expone el apóstol Pablo que somos justificados solamente por la fe, ósea de forma exclusiva por la fe y sin ninguna añadidura consistente en obras de hombre, ahora bien por esta misma fé, reitera el apóstol, que tenemos entrada a la gracia de Dios estando firmes en ella, haciendo clara alusión a una constante perseverancia en la piedad, cuyo sustento principal es la esperanza de la gloria de Dios revelada a través del evangelio.

Trayendo esto a nuestra cotidianidad, debemos partir de que nuestra vida cristiana no debe ser un conjunto de reglas que cumplimos de manera forzada u obligatoria por temor a una sentencia judicial de muerte, pues actuar de esta forma solo evidencia el reflejo de una doctrina de salvación donde la única diferencia la hacen obras humanas, el evangelio de la gracia está sustentado en la total y absoluta dependencia del creyente al señorío de Cristo, como respuesta amorosa a la gracia inmerecida que le ha sido otorgada, no por algo que él hubiese hecho, sino porque agradó a Dios imputarle una justicia para salvación.

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,  aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),” Efesios 2:4-5

Por lo tanto, el Señor que conoce todas nuestras motivaciones y demás deseos de nuestro corazón, hallará en su juicio aquellos que en su razón creyeron hacerse merecedores de la salvación como retribución a sus buenas obras, por otro lado hallará a quienes les fue concedido conocer su incapacidad total para hacer el bien, no teniendo más opción que abrazar de forma absoluta el sacrificio perfecto del Hijo de Dios en la cruz, para obtener una salvación perpetua y como consecuencia de la misma someterse agradecidamente a la obediencia que es en Cristo, entendiendo que solo por gracia hay salvación, y que la obediencia es una respuesta a las riquezas de misericordia que el Señor ha derramado.

Es en este orden de ideas que podemos entender 2 Corintios 5:14-15, en donde se cita literalmente que  “el amor de Cristo nos constriñe”, haciendo alusión al sacrificio significativo manifiesto en su muerte, para redimir a su iglesia del pecado y la paga del mismo; exponiendo este amor como la motivación absoluta para que todos aquellos que han de ser justificados en su sangre ya no vivan para sí, sino para aquel que murió por ellos. Por lo tanto la perseverancia del creyente en obras de justicia no parte de una concepción legalista con propósitos de ganar o perder alguna bendición, sino del amor de Cristo como único sustentador.

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Pedro de Jesus Gaona Cruz

Soy cristiano por la gracia del Señor Jesucristo, residente en Barranquilla – Colombia, casado y con dos hermosas hijas. Si el contenido ha sido de edificación para usted, permita que llegue a más personas. Por favor, no olvide comentar, compartir y/o reenviarlo a más gente con el fin de propagar el mensaje.

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