Una batalla que evidencia al verdadero creyente

| January 15, 2017 | Reply

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.” Jeremías 17:9

El texto citado nos muestra la manera cómo se encuentra anclado el pecado en lo más profundo del ser humano, expone de forma literal que el corazón; el centro de nuestras emociones y sentimientos lleva intrínseco en sí mismo una naturaleza engañosa y perversa, aunadamente la escritura nos indica que esta condición es imperceptible para el ser humano en su estado caído, de forma que ante el cuestionamiento sobre quién puede mirar a través de la naturaleza engañosa del corazón, la escritura expone que sólo Dios posee ese poder y facultad.

En base a lo anterior, es posible que muchas personas experimenten un falso arrepentimiento, siendo cautivados por una novela de sentimientos y emociones que han sido orquestadas por un corazón engañoso, así como también es posible que un cristiano llegue a dudar en su momento de la naturaleza de sus propias lágrimas de arrepentimiento genuino, como consecuencia de haber visto su corazón inclinarse de forma reiterada a lo corrupto, sus pensamientos perseverando en convertir lo bueno en malo, e incluso ver que sus ojos humildes fueron por mucho tiempo la fachada del imperio de un carácter orgulloso. Sin embargo, en las lágrimas derivadas de la confrontación de un creyente con su pecado, podríamos representar la sangre de las heridas de un combatiente, que fue llamado a librar una guerra contra un enemigo que sólo la gracia de Dios le permite ver, esta será una lucha sangrienta que se prolongará durante toda su vida; el caerá, y algunas veces querrá quedarse tirado para experimentar en la derrota un descanso, se fatigara y con la espalda en la lona clamara:

“Dios de los Ejércitos yo he confesado mi pecado, he bañado el piso con mis lágrimas, mi llanto ha humedecido mi almohada y mis deseos siguen cautivos a ese pecado abominable, el miedo me invade como resultado de tantas luchas perdidas, me aterroriza el fuego del infierno ante la posibilidad de mi falso arrepentimiento, estoy encerrado en celda de muerte y solo tu milagro puede salvarme, ya no quiero pelear mas y por favor no me eches a la batalla, no me envíes solo al combate porque nuevamente perderé. Señor de la gloria he aquí un hombre débil y cegado por la derrota, desganado y angustiado en consecuencia a su pecado, porque mi valentía se convierte en cobardía, mi seguridad en inseguridad, mi esperanza en desesperanza, líbrame de este yugo con tu palabra y así será hecho, concédeme este deseo para ser libre de la tentación.”

Pero la garantía de una victoria en Cristo nunca dependerá de la débil fortaleza de aquel guerrero llamado de muerte a vida, siempre dependerá en forma total de aquel Dios que en su misericordia hace poner en pie a aquel combatiente fatigado por las derrotas, en sus heridas sera grabada las perspectiva abominable y terrible del pecado vista a través del reflejo de un Dios Santo; sus lágrimas, causadas por el dolor de las cruentas batallas, se convertirán en el gozo de una santidad edificada por un poder divino. No obstante, los más importante de todo esto no es la batalla en sí misma, sino lo que ella evidencia; porque no es posible vivirla sin que antes se nos haya dado vida a través de nuestro Señor Jesucristo, es Cristo nuestra vida; porque muertos jamás podríamos pelear.

Para terminar quisiera citar textualmente este párrafo extraído del libro “Mortificación del Pecado” de Jhon Owen al final de su capítulo 4 :

“La mortificación es una de las evidencias más claras de la sinceridad de una persona. Si una persona da evidencia de su sinceridad oponiéndose vigorosamente a sus pecados y su egoísmo (mortificándolos), entonces ese hombre debería disfrutar de una conciencia segura de paz en su alma.”

 

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Pedro de Jesus Gaona Cruz

Soy cristiano por la gracia del Señor Jesucristo, residente en Barranquilla – Colombia, casado y con dos hermosas hijas. Si el contenido ha sido de edificación para usted, permita que llegue a más personas. Por favor, no olvide comentar, compartir y/o reenviarlo a más gente con el fin de propagar el mensaje.

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