La Potestad del Padre de la Novia – Jueces 1:12-13

| April 10, 2018 | Reply

“12 Y dijo Caleb: El que atacare a Quiriat-sefer y la tomare, yo le daré Acsa mi hija por mujer.13 Y la tomó Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb; y él le dio Acsa su hija por mujer.Jueces 1:12-13

Esta historia se desarrolla luego de la muerte de Josué, sucesor de Moisés designado por Dios para guiar a Israel hacia la tierra prometida. Mientras Josué lideró el pueblo de Dios, el éxito de las campañas militares dependía directamente de la obediencia al pacto con el Creador, durante ese tiempo el Señor bendijo a Israel con grandes victorias; no obstante,  cuando llega el final de los días de Josué (1390 a.C), aún hay mucho trabajo por realizar, gran parte del área territorial que Dios ha entregado a su pueblo (Josué 1:3-4) está aún por tomar. Las doce tribus de Israel, han de confiar en las promesas de Dios para establecerse en la tierra que les ha sido dada, la consigna permanente para el caso en particular (Josué 23:11-13), era que debían expulsar en su totalidad a los habitantes de aquellas tierras. Y es en medio de esta tensión, donde encontramos a Caleb ofreciendo a su hija Acsa, al caballero que tome la ciudad de “Quiriat-sefer”.

Diferente a lo que observamos hoy en nuestra cultura, el justo Caleb se toma muy en serio el deber de proteger a su hija y velar por el bienestar futuro de la misma, cualquiera en primera instancia podría confundirse acerca de la verdadera intención del fiel Caled, pues se podría entender que está ofreciendo a su hija como premio de guerra. Dicho juicio aunque podría parecer racional, se encuentra sumamente lejos de la verdad espiritual que nos está revelando el pasaje.

En plena época de combate, el padre de Acsa nos permite ver que los asuntos relacionados con las nupcias de su descendencia, tenían una especial prioridad en su agenda familiar. Su hija ya se encontraba en edad para casarse; sin embargo, Israel estaba de cara a una guerra que traería consecuencias de tipo espiritual para su gente. A la sangre, la fatiga y el cansancio dejados en la batalla, se le sumaria la confusión que se generó en Israel, al enfrentar naciones que adoraban dioses diferentes al suyo. Los hombres de aquellos días debían asumir los frentes de batalla, y Caleb conocía que para ir al terreno de pelea, se necesitaba mucho más que una valentía temeraria. El único requisito para que las tribus tomarán aquellas tierras en posesión, ya había sido manifestado por Dios en las palabras de Josué:

“Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra;” Josué 23:6

De manera que para el caso específico de Israel, no aplica la lógica racional de combate entre ejércitos (Josué 23:10). La inteligencia militar, la densidad de la tropa, o el alcance de la artillería, no serían aspectos de relevancia en las batallas del pueblo de Dios, ya que sin importar el poderío de sus rivales, la aplicación espiritual y práctica del libro de la Ley en la vida de cada israelí, serían el factor determinante para que Dios entregara las naciones enemigas en sus manos.

Así las cosas, solo un verdadero creyente con el Espíritu de Dios aplicaría como candidato para desposar a la hija del fiel Caleb; la determinación de este padre piadoso, tenía sus fundamentos en el Reino de los Cielos y su objetivo primario era glorificar a Dios. Este varón, se estaba asegurando de que un hombre con fe auténtica en las promesas de Dios, asumiera como el nuevo protector de su hija Acsa y descendencia.

“El mejor militar instructor no es un general en su escritorio, sino el hombre que ha combatido en primera línea. Así se pone la fe por obra sinceramente; y todas las virtudes entran en acción.” El Cristiano con Toda la Armadura de Dios -Pág 122- William Gurnall.

Es interesante notar, la forma como trata Caleb con el acontecimiento más grande en la vida de su hija, su sabiduría y manera de juzgar el asunto están directamente relacionados con su formación integral como creyente. Él, había visto las proezas que Dios había realizado por su pueblo, caminó en pos de las columnas que el Señor dispuso en el cielo para guiar a Israel (Éxodo 13:21); además cuando tenía cuarenta años hizo parte de la mision espia (Números 13:1-2), cuyo objetivo era informar a Moisés la situación jurisdiccional de la tierra que les había sido dada. Esta vez, el justo Caleb se enfrentó contra el gigante de la incredulidad, que hizo desfallecer a diez de los conciudadanos que le acompañaron.

“Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.” Números 13:30 – 33.

La lógica racional humana estaba en contraposición con la fe en el Dios verdadero, cuando Caleb hace el llamado para que tomen Quiriat-sefer (Jueces 1:12), ya ha conocido por experiencia propia que el triunfo consiste en creer en las promesas de Dios, y que la victoria no está relacionada con el poder del oponente (Números 14:8-9). En otras palabras, el padre de Acsa pensó “ quiero un esposo para mi hija que crea en el mismo Dios que yo creo”, habiendo sido entrenado de forma práctica en el ejercicio de la fe, este siervo del Señor, sabía de cuánta estima era para el Reino de los Cielos, los frutos de un hogar que camina en la piedad; su realidad, era la misma realidad que deseaba para su doncella.

Seguidamente observamos que Otoniel tomó la ciudad y le fue entregada Acsa por mujer (Jueces 1:13), la Biblia no nos muestra detalles de la estrategia desplegada, por el ahora yerno de Caleb. Sin embargo, claramente nos permite entender que la operación militar al mando de Otoniel fue un éxito rotundo; Acsa por su parte, permaneció pasiva confiando en la sabiduría de su padre, hasta que fue entregada al gobierno de su esposo (Jueces 1:14-15); la sumisión que demostró esta mujer para con la autoridad de su padre, derivó en la unión pactual con quien a futuro se convertiría en el primer juez de Israel. No obstante, el panorama ideal de esta familia que la Santa Palabra nos pone por ejemplo, no fue la realidad universal de todas las tribus de Israel, la fe radical que moraba en Caleb y Otoniel, estaba muy lejos de tomar vida en el conglomerado general de la congregación. Los combates subsiguientes dejarían en evidencia, las verdaderas convicciones de aquellos hombres que hacían parte del pueblo de Dios, Timothy Keller en su libro “Jueces Para Ti” nos brinda una perspectiva sobre el tema:

“Los de la tribu de Benjamín fracasaron en que “no lograron expulsar a los jebuseos” (Jueces 1: 21). La casa de José hace pactos con un cananeo en lugar de confiar en las promesas del pacto de Dios (Jueces 1:22-26). Manasés fracasa en expulsar a varios habitantes y después, cuando son lo suficientemente fuertes, decide explotarlos con trabajos forzados (Jueces 1:27-28). La razón implícita es que tenía más sentido económico y requería menos esfuerzo esclavizarlos que expulsarlos. La conveniencia triunfa sobre la obediencia. Los de Efraín permiten que los cananeos vivían entre ellos (Jueces 1:29). Zabulón opta por someterlos a trabajos forzados (Jueces 1:30). Al pueblo de Aser le fue todavía peor: en vez de permitir que los cananeos vivieran entre ellos, ellos vivieron entre los cananeos (Jueces 1:31-32), como lo hace Neftalí (Jueces 1:33). Por último, a la tribu de Dan la hicieron retroceder… hasta la región montañosa (Jueces 1:34)”. Jueces Para Ti – Página 18.

En virtud de lo anterior, podemos juzgar la realidad espiritual que rodeaba a la familia de Caleb, y observar que en la época actual nuestra realidad no es diferente. En referencia al mundo, la actitud vigilante de un padre para proteger la pureza de sus hijas debe ser extrema; en referencia a la iglesia, para nada ha de ser menos rigurosa. Y es necesario hacer claridad, para que mis palabras no sean malinterpretadas, que con el término riguroso me refiero a la aplicación de los principios bíblicos, en cada uno de los asuntos de la vida cristiana, que emergen de la unidad familiar y sus roles de cara al evangelio de Cristo. Caleb vivió en una época, en que las jóvenes eran apedreadas frente a su padre, si no eran halladas virgen por el esposo en la cámara nupcial. La vergüenza cubría la casa de aquel papa, y esta situación era puesta por ejemplo ante toda la congregación; así quitarás el mal de en medio de ti.” (Deuteronomio 22:20-21). Tan grande era la responsabilidad, que un hombre debía observar cómo su hija era aniquilada ante sus ojos sin poder levantar una mano. Me pregunto cuántos cristianos hemos de temblar con este ejemplo antiguo testamentario; teniendo presente que la lapidación aplicada en aquel tiempo, nos apunta a la magnitud del pecado, y que el principio de responsabilidad para un padre, se encuentra vigente aún en nuestros días. No en vano el apóstol Pablo se dirige directamente a los padres, cuando habló sobre el casamiento de las doncellas (1 Corintios 7:36-38).

El Señor no nos ha dejado solos para atender los asuntos del hogar, el mismo Espíritu de sabiduría que acompañó al rey Salomón está disponible hoy para nosotros (Santiago 1:5), el peligro más grande para los creyentes es mezclar las verdades bíblicas con los estamentos de la sociedad contemporánea y la cultura, la Escritura es suficiente para gobernar absolutamente todos los asuntos en la vida del creyente; un discipulado radical, tiene recompensa en esta vida y en la otra. Para el caso específico del cuidado de las hijas, el Dios de los cielos ya ha dado indicaciones claras en su Santa Palabra. Por lo tanto, no es posible proponer una mejor idea argumentando que los tiempos han cambiado, un pueblo que atiende a sus estatutos podrá caminar seguro, sin importar que los paradigmas de una sociedad que sucumbe en la inmoralidad, puedan verse como aquellos gigantes invencibles de Canaán.  

Facebook Comments
Síguenos en!

Pedro de Jesus Gaona Cruz

Soy cristiano por la gracia del Señor Jesucristo, residente en Barranquilla – Colombia, casado y con dos hermosas hijas. Si el contenido ha sido de edificación para usted, permita que llegue a más personas. Por favor, no olvide comentar, compartir y/o reenviarlo a más gente con el fin de propagar el mensaje.

Su servidor
Síguenos en!

Category: Teología de familia