La Ira de Dios ¿Odia Dios al Pecado y no al Pecador?

[ 0 ] Septiembre 11, 2019 |

Al decir que “Dios odia el pecado y no al pecador” se está haciendo una afirmación que no tiene mucho sentido, y no solo esto, sino que se está afirmando algo que no concuerda con las cosas que Dios ha dado a conocer en Su Palabra.

Ante esto, la pregunta sería: ¿Cómo es que se castiga el mal sin castigar al actor del mal? ¿A caso se hace una sentencia al delito que la persona ha cometido como si el delito fuese un ser viviente? O más bien ¿No se aplica justicia a la persona que ha cometido el delito?

Así mismo, Dios actúa. Es ilógico que Dios haga justicia sin condenar al actor del delito. Por esto es que Martyn Lloyd-Jones dijo: “La ira no es más que una manifestación de indignación basada en la justicia.”[1] Así que Dios no solo odia el pecado, sino también a la persona pecadora.

Por otro lado, decir que “Dios odia el pecado y no al pecador” es una afirmación que está totalmente en contra de lo que Dios ha revelado en Su Palabra. Es posible encontrar muchos versículos que muestren a Dios condenando a los injustos, es decir, a los que desobedecen a Dios. En Salmos 11:5-7 es claro ver que, como Dios es un Dios justo, entonces hará llover calamidades sobre los hacedores de maldad, no sobre la maldad, sobre los hacedores de ella. Pues Dios aborrece no solo el pecado, sino también a la persona pecadora.

En Salmos 101:7 Dios dice que en Su casa no entrará ninguno que practique el fraude, ni ninguno que practique la mentira se afirmará delante de Sus ojos. Dios no permite que alguien injusto entre en Su casa, pues Él no puede ni aun ver el pecado (Habacuc 1:13). Dios no solo odia el pecado, sino también a la persona pecadora.

El hecho de que Dios no pueda ni aun ver el pecado es una clara evidencia de que Dios es totalmente Santo. Ahora bien ¿Que dice la Palabra de Dios con respecto a Su santidad? Es decir ¿Qué significa que Dios sea santo?

En Éxodo 26:33 es posible ver que Dios manda a que se coloque un velo para separar el lugar santo del lugar santísimo. La palabra utilizada para santo aquí, viene del hebreo cadásh que significa “apartar; purificar; hace referencia a algo limpio”[2], y quiere decir que este lugar santísimo era lo más separado del mal que podía haber, pues claro, era un lugar en el que se daba servicio a Dios.

Que la santidad haga parte de los atributos de Dios no solo quiere decir que Dios es apartado del mal, sino que Él es totalmente y perfectamente puro en Su Ser. Es por esto que Hodge define la santidad de Dios como “un término que denota la excelencia moral de Dios.”[3]

Así que, una vez más, la pregunta problema que se planteó en esta meditación se sigue respondiendo. ¿Cómo puede un Dios bueno tener ira? Esta vez, la respuesta es, según lo que se ha visto anteriormente, que el Dios que es eternamente bueno, también es airado porque: Él es totalmente justo y da a cada quien su recompensa, Él es moralmente perfecto y también es apartado del mal porque Él es airado, Él odia intensamente toda clase de mal. Dios sigue siendo perfectamente bueno y a la vez airado.

Ahora bien, si Dios castiga al pecador porque Él es justo y odia intensamente la maldad, y si todos somos pecadores, entonces la pregunta es la misma que hace el salmista: ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? (Salmos 130:3). Con esta pregunta damos paso al evangelio de nuestro señor Jesucristo.

La ira de Dios y el evangelio de Cristo

Es imposible hablar de la ira de Dios sin poder hablar del medio que Dios ha usado para que el hombre pueda escapar de su ira.

Parece ser imposible escapar de la ira de Dios, y ciertamente lo sería si la salvación dependiera de las obras de los hombres. Gracias a Dios que la salvación no es por las obras de la ley, porque por las obras de la ley todos están bajo la ira de Dios (Gálatas 3:10; Santiago 2:10).

Gracias a Dios que Él es misericordioso y ha dado al hombre un medio para poder escapar de la inimaginable ira de Dios. El medio el cual Dios ha usado es su Hijo, pues “de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

El fuego de la ira de Dios estaba a punto de impactar en el hombre, mas cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su único Hijo para que Él fuese el receptor la ira de Dios, y no la persona pecadora.

Todo lo anteriormente mencionado es el puro amor de Dios, el cual consiste en que “Dios se da eternamente a otros”[4]. La única condición que hay para que el hombre pueda escapar de la ira de Dios es: Entregar la vida a Cristo mediante el arrepentimiento y la fe, para que Él bañe con Su perfecta sangre a todo aquel que necesita de justicia perfecta. Así entonces, Dios contará como justo a todo aquel que sea bañado con la sangre de Cristo, y pasará por alto sus pecados, y no derramará su ira, pues la sangre de Cristo le ha hecho justo.

Pero aquel que considera alcanzar la vida eterna por justicia propia, es aquel que no ha creído en Cristo para salvación, pues el que cree, confía y se entrega al Hijo de Dios, ese verá la vida eterna y podrá escapar de la ira de Dios, mas el que no cree, el que no confía y el que no se entrega al Hijo de Dios, sobre ese estará eternamente la ira de Dios (Juan 3:36).

Charles Spurgeon dijo: “Necesita ser justificado sólo quien carezca de justicia propia. Si alguno de mis lectores es absolutamente justo, no quiere ser justificado.”[5] Cristo solo recibe el impacto de la ira de Dios por aquellos que confían en Él, por aquellos que reconocen su falta de justicia delante de Dios.

Es responsabilidad de cada quien el creer o el no creer. Si se cree, se tiene vida, pues Cristo ha bañado al creyente con Su justicia y ha hecho al verdadero creyente totalmente justo ante los ojos de Dios, pero el que no ha creído, ya está condenado, pues carece de justicia perfecta. El medio para escapar de la ira de Dios es este: La justicia perfecta de Cristo dada a los que verdaderamente han creído y entregado sus vidas a Dios.

Más vale creer en Cristo para salvación, pues el día en que se manifieste la ira de Dios, los injustos, los no justificados por la sangre de Cristo, dirán a los montes y a las peñas: “Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado en el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de la ira ha llegado; ¿Y quién podrá sostenerse en pie?” (Apocalipsis 6:16-17).

 

[1] “Martyn Lloyd-Jones refuta a N. T. Wright sobre la ira de Dios – Subtitulado”, Video de YouTube, 2:34, publicado por “Iglesia Bautista Reformada en Coronel”, 10 de Noviembre del 2017, https://www.youtube.com/watch?v=iGOoVbQYh30

[2]James Strong, Nueva concordancia Strong Exhaustiva (EE.UU: Caribe, 2002), 391.

[3] Charles Hodge, Teología sistemática, trad. de Santiago Escuain (España: CLIE, 2010), 235.

[4] Grudem, Cómo entender quién es Dios, trad. de Rojas & Rojas editores (Miami: Vida, 2007), 90.

[5] Charles Spurgeon, Totalmente por gracia (EE.UU: Chapel Library, 2001), 9.

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Kevin Colina Solano

Soy cristiano por la gracia y misericordia del Señor, actualmente residenciado en Medellín Colombia, ciudad donde adelanto estudios de teología en el Seminario Reformado Latinoamericano. Hago estos escritos para la edificación de mis hermanos en la fe. Comparte para que el mensaje llegue a más personas.
Kevin Colina Solano

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