La Instrucción de los Padres, Una Prenda de Honor – Serie Proverbios 1:8-9

| January 10, 2018 | Reply

“Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,  Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello.” Proverbios 1:8-9.

Desde que la institución familiar fue creada por Dios, ha sido su propósito que el hogar sea una escuela permanente de sabiduría para la humanidad, no en vano el mandamiento de honrar a padre y madre se encuentra a la cabeza de la segunda tabla de la ley; y en su concordancia, antes de que un niño israelí, escuchara la palabra de Dios por boca de un sacerdote o maestro, este era instruido por sus padres, en el temor de Dios y en una conducta piadosa acorde con la ética divina. La frase “Oye, hijo mío”, es un llamado de autoridad pero a la vez amoroso, su objetivo para el contexto en particular, es enseñar al discípulo la necesidad vital de atender al consejo de sus padres. En este orden de ideas, podríamos concebir el discipulado de la casa paternal, como el despliegue del consejo de Dios, que en su misericordia se dispone enderezar los pasos de un joven, toda vez que como está escrito; “La necedad está ligada en el corazón del muchacho” Proverbios 22:15a.

Ahora bien, al estudiar este texto no debemos permitirnos caer en el error de imaginar el cuadro perfecto, puesto que es posible recrear la imagen del padre ideal dotado de sobreabundante sabiduría, enseñando diligentemente a un hijo que a su vez, atiende de forma esforzada la demanda del gobierno de sus padres. cualquier idea preconcebida sobre esto, no hace mas que desvanecer la verdadera enseñanza de estudio. Ciertamente tanto padres como hijos, heredaron la naturaleza caída por causa de la desobediencia en el jardín de Edén, dicha imperfección se hará evidente en el ejercicio del gobierno de los padres y en la sujeción de los hijos a su autoridad, no obstante, la escritura no está condicionando la obediencia a la imperfección de los padres, por otra parte tampoco está ofreciendo al joven un premio a cambio de la misma; sin embargo deja en claro, que la instrucción del padre y la dirección de la madre son en sí misma “adorno de gracia a su cabeza, y collares a su cuello.”, palabras inspiradas que apuntan a una distinción de honor, y a una prenda de alta categoría que simbolizaba un servicio ejemplar en el tiempo de los reyes.

Seguidamente podríamos preguntarnos, si realmente la tendencia del ser humano es apreciar cuán valiosa es la instrucción de sus padres, si así fuese, Dios no nos exhortaría tantas veces a través de su Palabra, ciertamente esta porción de la escritura, está dirigida a una humanidad con la tendencia natural de aborrecer la autoridad cualquiera que esta sea; sin embargo, es posible observar al Creador glorificandose por encima de la imperfección de los padres, enseñandonos que aquella dirección que como hijos hemos desairado, es un preciado tesoro que desde siempre debimos haber abrazado. El corazón de la enseñanza, expone el discipulado de los padres como prendas de distinción real, una aplicación practica que debe cobrar vida en los fundamentos del hogar cristiano.

Sería bueno aclarar si la enseñanza, la dirección o la instrucción a la cual nos hacen alusión estos versículos, tiene una característica en particular, o es en sí misma de corte general que podría acomodarse a cualquier contexto. Observemos que la palabra original hebrea que en esta versión de la escritura (RV1960) se traduce como dirección, es la palabra “torá”; la misma que se utiliza en otros versículos del libro de Proverbios para referirse a la ley de Dios, ( Proverbios 28:7 y Proverbios 29:18), es de notar que en versiones de la escritura como la biblia de las américas, la palabra “torá”, en el mismo versículo se traduce como enseñanza, por lo cual sería muy congruente afirmar que la instrucción de la que trata esta parte del libro, no es una enseñanza trivial o convencional, sino que expresa la acción directa de los padres cultivando por medio de la Santa Palabra, el temor de Dios en el corazón de su hijo.

Para concluir podemos detallar, como en esta palabra se vislumbra el carácter del Dios eterno desde el núcleo familiar, expresado con sus figuras esenciales (padre, madre, hijo). Una ilustración que glorifica a Dios a partir de la armonía de los roles que Él, estableció para un hogar que le rinda culto y alabanza. Una responsabilidad para el padre en la sana instrucción, una corresponsabilidad de parte de la madre alineada con el deber del padre, y el llamado directo al hijo de atender la enseñanza.

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Pedro de Jesus Gaona Cruz

Soy cristiano por la gracia del Señor Jesucristo, residente en Barranquilla – Colombia, casado y con dos hermosas hijas. Si el contenido ha sido de edificación para usted, permita que llegue a más personas. Por favor, no olvide comentar, compartir y/o reenviarlo a más gente con el fin de propagar el mensaje.

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Category: Serie Proverbios, Teología de familia