El perdón que recibe, restaura y ama – Serie Filemón 8-22

| February 13, 2018 | Reply

A manera de Introducción y deseando que nos ubiquemos en el mensaje, quiero dar un breve resumen para que los que han leído los estudios anteriores de esta carta sigan la secuencia, y los que no, tengan una idea general que les ayude a comprender mejor. En la primera parte vimos que Pablo se identifica a sí mismo en la como prisionero de Cristo atribuyendo su encarcelamiento a la acción soberana de Dios, nos muestra los involucrados en la carta como amados en el Señor y compañeros de milicia. En la segunda parte vimos que esta epístola es una carta de acción de gracias y reconocimiento donde Pablo elogia la fe de Filemón y su obra a favor de los hermanos en colosas. Observamos como Pablo usa todas estas cosas para ir dando argumentos a Filemón con el fin de restaurar la relación con su esclavo, toda vez que el perdón y la reconciliación son realmente el propósito principal de esta carta. Seguidamente veremos que esta epístola es también una carta de Intersección, donde Pablo teniendo autoridad para mandar a Filemón a obedecer, no apela a su condición de Apóstol, sino que más bien le ruega que lo haga en amor.

Como habíamos visto la esclavitud era algo normal en el imperio Romano del primer siglo, pero a pesar de ello los esclavos tenían ciertos derechos, y si huían para buscar mediación no eran tenidos por fugitivos durante el tiempo que estuvieran fuera de su amo. Ellos podían servir al mediador en pago por el tiempo ausente ya que la ley Romana avalaba esto, para el caso en particular Filemón debía recibir al esclavo por ley; pero Pablo sabía que si lo hacía por ley, no involucraría su corazón y sería un simple acto de sujeción u obediencia, mientras que si lo hacía en amor, tendría una oportunidad más para ejercitar su piedad, y tanto el amo como el esclavo obtendrían gran ganancia espiritualmente.

El apóstol en su carta de intersección, desarrolla tres pensamientos de suma importancia que no solamente han de llenar nuestra mente de curiosidad, sino también de la convicción correcta sobre el significado del perdón:

  • El perdón nos hace recibir lo que antes rechazamos 8-12
  • El perdón nos hace restituir lo que antes despreciamos 13-19
  • El perdón nos hace amar lo que antes  ignoramos 20-22

El perdón nos hacer recibir lo que antes rechazamos. Vrs.8-12.

vs.8 “Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, 9.más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo…” Encontramos aquí los protagonistas de la carta: Filemón y Onésimo. En el caso de Onésimo un hombre huyendo de su amo, que a través de la providencia de Dios llego hasta Roma, luego  llego a Pablo y lo más maravilloso llego a Cristo, ahora que Onésimo ha encontrado el perdón, Pablo le pide a Filemón que restaure a su esclavo. Me parece escuchar el corazón de pablo diciendo,Filemón, perdiste un esclavo, pero has ganado un amigo, un hermano… ¿no es esto mucho mejor? ¡Recíbelo por favor!”.

La situación era muy seria, pues encontramos a alguien que posiblemente seria rechazado por su falta, podía ser puesto de lado, no tenía ya más lugar en la casa de Filemón, sin embargo, Pablo le sugiere a Filemón: “Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene,…” Es decir, aunque podría imponerte… “más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, prisionero de Jesucristo;” (que ejemplo de amor). Aquí Filemón al leer estas líneas, esta frente a dos principios y ambos pueden producir el mismo resultado (obediencia), pero no los mismos efectos.

El primero es Autoridad; el Segundo es Amor: Pablo con sutileza sugiere el segundo y entonces intercede por Onésimo. Luego en el Vr.10 da otra razón “…a quien engendré en mis prisiones…”  En otras palabras, le da a conocer que Onésimo al huir de él, se encontró con el evangelio de Jesucristo. (Pablo con ternura llama a Onésimo hijo). Fijémonos otra vez lo que le dice en el Vr.11: “…el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil,…” Pablo le declara la verdad con respecto a Onésimo y usa un juego de palabras; Onésimo significa útil, provechoso y por ello le recuerda que es cierto que en otro tiempo él no era provechoso, era un aprovechado, que en otro tiempo él no era ni siquiera útil, pero ahora esto había cambiado. Ya este era otro, ¡Cristo lo hizo útil!.

¿Pero acaso no fuimos todos nosotros de esa manera? ¿Pero acaso no nos encontramos nosotros bajo las mismas circunstancias? ¿Hoy estas siendo útil al evangelio?, Pablo después de indicarle lo negativo de la vida de Onésimo, procede al punto positivo de su vida, y le dice: “…el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo.” En otras palabras, amalo.

Podemos hacer un silogismo con estas declaraciones de Pablo, es como si dijera:   Filemón: yo sé que tú me amas a mí, Yo sé que tu amas la iglesia, Onésimo ahora es parte de la iglesia, entonces tú lo amaras también. El perdón nos hace recibir lo que antes rechazamos. ¿Estamos nosotros haciendo esto? ¿Estamos dispuestos a recibir a tal persona y restaurarla de acuerdo a la palabra de Dios? ¿Tenemos realmente en mente este aspecto de la doctrina cristiana?, el valor de la doctrina cristiana está en el hecho de que esa persona que nos fallo puede ser restaurada. Ya vimos que esta carta nos enseña a recibir lo que antes rechazamos y por ello en el vr.12 dice “Te lo vuelvo a enviar, a él que es mi propio corazón.” Y por la mente de Filemón pudo pasar la idea, “No lo entiendo… ¿Para qué iba Pablo a querer enviármelo de nuevo?, después de todo lo que me ha hecho este individuo, y aunque ahora sea cristiano, me va a costar muchísimo trabajo olvidarme de la deshonra que ha sido para mi nombre en la comunidad”,  pero Pablo escribe dando otro argumento diciendo: “Yo deseaba retenerlo conmigo,” y esto nos lleva al segundo punto.

El perdón nos hace restituir lo que antes despreciamos Vrs. 13-19.

Si Pablo no lo envía, no habría modo de restauración, y la petición no era sólo recibirlo, pues sería fácil recibirlo tirarlo en un rincón y decir “este Onésimo es el que pecó y ahora lo recibí de nuevo”. Esa sería una posición ¿verdad?, pero fijémonos lo que dice Pablo en los Vrs.13-19: “Yo quisiera retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el evangelio; pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino voluntario. Porque quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre (una ruptura temporal, para una nueva unión eterna); no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor.”

Podemos ver un aire del hijo prodigo aquí, este no fue solo recibido, fue restaurado y aunque él deseaba ser por lo menos como un jornalero, fue recibido como hijo; Filemón pudo pensar, bueno está bien lo recibiré, pero que de lo que me debe y Pablo se antepone a esta objeción diciendo: vr.17 “Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta. Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también”.

Debemos recibir lo que antes rechazamos y restaurar lo que antes despreciamos. Pablo podría haberle retenido, pero no habría valor en esa parte de la doctrina cristiana. Entonces dice; yo te lo envío de vuelta a ti para que tú que has recibido la ofensa en primer lugar, le recibas y luego le restaures. Bueno, diría Filemón; “Yo estaba dispuesto a recibirle, siempre que Pablo le enviase de este modo, pero le hubiese mandado a vivir con el resto de los esclavos en la casa destinada para ellos, ¡pero Pablo nos dice que debemos de recibirle como le recibiríamos a él mismo! Y como es lógico, a Pablo no le enviaríamos nunca a la casa de los esclavos, sino que le daríamos el mejor cuarto para invitados de la casa, así que si vamos a recibir a Onésimo como recibiríamos a Pablo, será mejor que le demos la mejor habitación que tenemos”.

Me imagino a Filemón adelantando preparativos para alojar a su nuevo huésped en el cuarto de invitados, ¿No es maravilloso, no es esto el resultado de la gracia?, esta breve epístola nos ofrece una extraordinaria imagen de lo que es la doctrina de la aceptación y de la sustitución. Dios nos recibe mediante la persona de Cristo porque nosotros todos éramos como Onésimo, de hecho, Martin Lutero dijo: “Todos nosotros somos los Onésimos de Dios, somos esclavos, que nada merecemos”. Todos hemos hecho cosas que están mal y nos hallamos ante la presencia de Dios, que es justo y santo, a pesar de lo cual el Señor Jesús dice: “Si en algo te hizo daño, o te debe, ponlo a mi cuenta, yo lo pagaré”, esto es lo mismo que dice Pablo en este caso, el es digno de decir, sed imitadores de mí como yo de Cristo. Vr. 19“Yo, Pablo, lo escribo con mi propia mano. Yo lo pagaré; por no decirte que también tú mismo te me debes a mí”, y aquí da un paso más adelante a la casa del perdón, lo cual nos conduce al tercer y último encabezado.

El perdón nos hace amar lo que antes ignoramos. Vs.20-22.

El perdón genuino de la Biblia nos hace amar lo que antes ignoramos,  los Vrs.20-22, dicen: “Sí, hermano, tenga yo algún provecho de ti en el Señor; conforta mi corazón en el Señor. Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aún más de lo que te digo. Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido”.

Estoy convencido de que sucedió exactamente de esa manera, Sabiendo que harás aún más de lo que te digo“, creo que Filemón debió sentirse conmovido por esta maravillosa palabra llena de gracia de parte del apóstol, al pensar en ese querido hombre, sentado muy solo en la cárcel, escribiendo esta epístola. El mismo no tenía nada, quizá no tenía dinero, nada con que pagar o devolver el dinero, a pesar de lo cual dijo: “Si os debe algo, no os preocupéis, cuando yo regrese os lo pagaré. ¿Si Cristo perdono y pago mi deuda, no debo yo imitarlo?, Creo que esa fue la nota maestra que termino de conmover el corazón de Filemón, de seguro se abrió de par en par y recibió a Onésimo con los brazos abiertos, imagino que sin terminar de leer la carta, se abrazaron, lloraron el uno sobre el hombro del otro, y de esta forma la relación quedó restaurada a un nivel mayor, ahora en amor Cristiano.

Palabras de aplicación.

Alguno podría pensar, si la esclavitud ahora no existe ¿qué puede enseñarme esa carta?, es de notar que la esclavitud física puede que no se de ahora, pero existen unas cadenas peores y son las cadenas del pecado, todos nosotros somos Onesimos que hemos ofendido al Amo y Señor de toda la creación, y para ser reconciliados con El, solo existe un hombre que puede interceder por nosotros, ven a Cristo y quizá tus lágrimas de  arrepentimiento sirvan y sean usadas como esa carta de mediación ante Dios, solo el arrepentimiento a través de la obra de Cristo puede aplacar la ira de un Dios airado justamente por tu iniquidad, solo su sangre puede limpiarte y cambiar tu naturaleza para ser recibido en adopción como un hijo más en la familia de la Fe.

Hermanos, si alguno les ha ofendido pidan gracia a Dios para perdonar; es difícil el perdón cuando permitimos que el orgullo se levante, pero si derrotamos el orgullo, podremos entender que nuestra ofensa a Dios ha sido mayor. Es necesario que exista en la iglesia compañerismo cristiano acompañado de perdón bíblico; recuerden como se amaron David y Jonathan, y estoy seguro que el amor de Filemon por Onesimo fue mayor después de la reconciliación, permita Dios que esto nos ayude a vivir para su gloria.  Amén

Facebook Comments

Ivan Rodrigo Mejia

Cristiano por la gracia del Señor Jesucristo, vivo en Medellin – Colombia, y me congrego junto a mi esposa en la iglesia "La Gracia de Dios" de la misma ciudad. Si el contenido ha sido de edificación para usted, permita que llegue a más personas. Por favor, no olvide comentar, compartir y/o reenviarlo a más gente con el fin de propagar el mensaje.

Su servidor

Category: Estudio Carta a Filemon