El Jardín de Edén, Una Visión Teológica de la Familia y el Matrimonio

| March 27, 2018 | Reply

Alguna vez meditaba en cuanto trabajo puede llevar un jardin para ser particularmente hermoso, este ha de ser labrado, plantado, regado y podado; es decir requiere una atención permanente y un cuidado especial de su jardinero, además de esto necesita tiempo para crecer, florecer y dar fruto. Un varón diligente atenderá cada tarea con esfuerzo, y aunadamente esperara pacientemente para deleitarse en el producto de su labor. De la misma forma es el hogar. Para el hombre este es como un jardín que de manera esforzada debe proteger y cuidar; la responsabilidad preciada y principal de esa morada que Dios le ha proveído, son su esposa y sus hijos. Así como le fue encomendado a Adán que labrara el huerto y lo guardase, así mismo el hombre ha de labrar y guardar el hogar que le ha sido entregado.

Es interesante ver cómo la familia en toda su estructura tanto teológica como social, guarda los pilares de su fundamento desde el origen de la creación, cada hogar de nuestros días, independientemente de cómo se encuentre instituido, tiene un solo modelo original y bíblico dispuesto por Dios desde el inicio (Padre, Madre e Hijos). El, en su extraordinario plan dispuso al hombre como líder, protector y proveedor, pero con la necesidad de un complemento ideal, la mujer (Génesis 2:18); quien igual en dignidad y dotada de dones únicos en su diseño, fue creada por Dios para ser su ayuda idónea.

Así la cosas podemos observar como un hogar fue instituido desde el inicio de los días, el trato singular de Dios con Adán, nos brinda pautas claras sobre el esquema bíblico que ha de prevalecer en el gobierno de una casa; también nos permite observar la gloria de Dios, sustentando los pilares que sostienen el núcleo familiar como unidad básica de la sociedad, a continuación observaremos el poder extraordinario del Creador, desplegando su gloria al proveer todos y cada uno de los más finos detalles del diseño de aquel primer hogar.

Dios dispone el señorío del hogar al Hombre

Génesis 1:26: Nos muestra al hombre como una criatura especial formada por Dios, su creación es una disposición que nace en el Santo Consejo de la Trinidad;  y desde un principio la Santa Palabra enseña la posición de señorío, que le fue dada sobre toda la tierra, cuando Eva aún no había sido creada; Dios lo puso en responsabilidad sobre su nuevo hogar (el Edén), y sometió a su dominio toda bestia, toda ave de los cielos y todo ganado del campo; como líder de la creación, se le dio potestad de poner nombre a cada criatura (Génesis 2:19).

Dios crea al Hombre y la Mujer iguales en dignidad

Génesis 1:27: Deja ver claramente que el hombre y la mujer son iguales en dignidad, entendemos que son diferentes y que los dones que Dios dio tanto al uno como al otro, fomentan una unidad entre sí (Génesis 2:18), en este orden de ideas cuando la escritura dice “ Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó” se está refiriendo de forma general a la raza humana, toda vez que seguidamente aclara que esta nueva creación (El Hombre) estaría conformada por dos seres iguales en su humanidad, distintos en su género y complementarios en cuerpo, mente y propósito. “varón y hembra los creó”.

Dios provee una esposa para Adán

Génesis 2:21-22: Tomada de su mismo cuerpo y formada de su misma carne, es presentada ante Adán la mujer; el complemento ideal y fundamental para establecer una familia, este fue y sigue siendo el diseño inicial del Señor. Las dos columnas visibles, que sostienen los fundamentos del hogar en su unidad social y teológica son el hombre y la mujer, la columna invisible cuyo poder sostiene toda la armonía y fortaleza de la estructura es la mano del Diseñador (Dios).

Dios oficia la boda de Adán y Eva, y les da el mandato de formar una familia

Génesis 1:28: Dios bendice la unión pactual de Adán y Eva, el primer matrimonio entre un hombre y una mujer, llenaría las expectativas del propósito que el Señor estableció para la familia, solamente a través de la unión de estos dos seres complementarios, sería posible cumplir con el mandato divino de poblar la tierra, y de esta manera propagar sobre la esfera de la creación las imágenes del Dios vivo. Paradójicamente en nuestros días, se desconoce la procreación como motivo primario de la santa unión matrimonial entre un hombre y una mujer.

Dios enseña la importancia del orden matrimonial

Génesis 2:24: La relevancia del pacto y la prioridad del cónyuge matrimonial, está por encima de cualquier relación que podamos tener mientras vivamos en esta tierra, siendo los lazos de afecto entre padres e hijos una potente ilustración de amor, la unión del esposo con su esposa ha de generar un vínculo mucho más fuerte y compenetrado; tanto así que la misma palabra de Dios, ubica esta relación en más alta estima que cualquier otra, pues solamente los participantes de la cámara nupcial diseñada por el Creador, han sido llamados a ser una sola carne.

Dios provee un hogar para Adán y su familia

Génesis 2:8: El hogar de aquella primera familia, la casa de nuestros primeros padres, fue plantada por la mano de Dios y luego fue entregada a Adán en propiedad, el Edén; donde habría de vivir felizmente con esposa y descendencia, marcó desde el inicio de la creación aquel territorio físico donde el hombre habría de gobernar, sustentando las necesidades físicas, emocionales y espirituales de su familia.

Dios provee un trabajo para Adan

Génesis 2:15: La loable ocupación de Adán de labrar y cuidar el huerto de Dios, nos permite ver claramente que el trabajo de un hombre constituye una de las necesidades más integrales de su ser, y que esta necesidad hace parte de su diseño desde antes que el pecado entrara al mundo. El Creador en su infinita sabiduría, deja en claro que este trabajo tiene como objetivo, sustentar y guardar el hogar que Dios ha puesto bajo su cuidado; pues Adán, había de labrar la misma tierra que aprovisionaría a su familia de sustento (Génesis 1:29). Porque como está escrito: “El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.” 1 Timoteo 5:8.

Dios es el principal proveedor

Génesis 1:29: Toda planta que da semilla y todo árbol que da fruto, dispuso Dios para que fuesen el alimento de esta nueva familia, y es importante dejar en claro, que el principal proveedor de la misma es Dios, pues aunque Adán labrara la tierra, sólo Dios podía hacer brotar fruto de esta; de la misma forma, observamos en Génesis 2:25 que el Señor a través de su gloria, suple implícitamente la necesidad del vestido de nuestros primeros padres, también aprovisionó para toda la fauna en Génesis 1:40, y sustentaba la flora del planeta en Génesis 2:5-6. Así las cosas toda la alabanza, el honor y la honra de los miembros que conforman la unidad familiar, debe ser puesta a los pies de su Creador, y es importante dejar en claro; que el líder de la casa, es responsable de dirigir toda la adoración de su hogar al lugar correcto, “pero yo y mi casa serviremos a Jehová” Josué 24:15.

Dios como Rey y supremo gobernador de la familia

Génesis 2:16-17: El Señor de la creación expone ante Adán las reglas de su gobierno, nuestros primeros padres estaban sujetos de manera directa a los estatutos de Dios, ellos debían obedecer so pena de muerte; los beneficios intrínsecos en la paz, serián para siempre suyos si se mantenian obedientes a su Creador. En contraste, la desobediencia traería para ellos confusión y muerte. Observemos que Dios fue en aquel entonces y continúa siendo, el garante del orden universal, su excelsa dignidad demandó desde el principio la sujeción de toda su creación, por lo tanto además de estructurar el orden esencial de la unidad familiar, asume como supremo gobernante y garante de los asuntos de la misma.

Síntesis

Adán fue el primer hombre sobre la faz de la tierra, creado directamente de la mano de Dios, él no fue concebido en el vientre de ninguna mujer y en su estado de gloria escuchaba instrucciones audibles de parte de su creador, quien además de haberlo formado del polvo de la tierra le proveyo un hogar para que lo cuidara. Adán fue puesto por señor de toda la tierra, y conforme a la voluntad de Dios le fue entregada una esposa como compañera de primera mano. Tan importante era la encomienda para con aquel ser formado de su costilla, que bajo el pacto matrimonial se convertirían en una misma persona.

En el hogar de Adán su posición honorable como líder, protector y cuidador debieron vislumbrar la gloria de su hacedor. El disfrute de los deleites propios de la unión santa que Dios propicio cuando trajo a Eva, fueron la mejor ilustración en toda la historia de la unión pactual entre Cristo y su Iglesia, tal como lo describe la escritura antes de la caída de nuestros primeros padres “Bueno en gran manera”.

La historia de Adán y Eva narrada en los dos primeros capítulos de Génesis, nos muestra un esquema teológico del orden al interior del hogar, que fue instituido desde antes de la desobediencia en el jardin del Eden. Vemos que hubo una unión entre un hombre y una mujer, que esta unión fue bendecida por Dios, y a través de ella crecería la primera familia de una manera santa que glorificara a su Creador.

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Pedro de Jesus Gaona Cruz

Soy cristiano por la gracia del Señor Jesucristo, residente en Barranquilla – Colombia, casado y con dos hermosas hijas. Si el contenido ha sido de edificación para usted, permita que llegue a más personas. Por favor, no olvide comentar, compartir y/o reenviarlo a más gente con el fin de propagar el mensaje.

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Category: Teología de familia